“Acabemos con la violencia”

                         

 

                     Aurelio Alvir Jiménez

                Entrenador

 

                     

 

       

   

Cada fin de semana vivo de cerca el fútbol, en las categorías inferiores: benjamín, alevín e infantil, y a menudo me horrorizo de lo que veo.

 

Por eso me he atrevido a escribir esta nota y por medio de ella solicitar a todas las personas que rodean este mundo que recapaciten e intenten cambiar su actitud y comportamiento.

 

Debemos eliminar la violencia, los insultos, la agresividad, las descalificaciones.

 

En muchas ocasiones, si uno se fija en la grada o los banquillos, durante la disputa de un partido, lo que vemos es a algún energúmeno/a soltando barbaridades por su boca, a este se le van uniendo otros respondiendo a sus provocaciones. Al final se crea un ambiente irrespirable, parecen un grupo de impresentables, de gentuza, que no es consciente de la realidad que están viviendo (un simple partido de fútbol, entre pequeños niños).

 

        Les sugiero lo siguiente:

 

        A los padres

 

        1º.- Ver el fútbol, como lo que es, un bonito deporte en el que participan sus hijos.

 

        2º.- Disfrutar de las jugadas que sus hijos son capaces de hacer.

 

        3º.- Comentar con otros padres los fallos que tienen, para intentar ayudarles a corregirlos, sin darles más importancia.

 

       4º.- Fomentar el compañerismo y la amistad entre los niños de su equipo y también con los de los demás equipos.

 

        5º.- Apreciar por encima de todo el esfuerzo de los chicos, más que la brillantez de su juego.

 

        6º.- Aprender a valorar y apreciar el juego limpio.

 

       7º.- Y quizás lo más difícil, a los padres del propio equipo, que no sean capaces de controlar sus emociones y a menudo a "lian", hay que convencerlos para que cambien o aislarlos para tratar de que no se salgan con la suya y conviertan el bonito espectáculo en asqueroso espectáculo.

 

        A los entrenadores

 

        Además del trabajo propio del entrenador (técnica, táctica, físico, etc), debemos ser conscientes de que una parte de la educación de los niños pasa por nuestras manos y se reflejará en el comportamiento de los niños en el campo y en su vida cotidiana.

 

        1º.- Dar prioridad en sus enseñanzas a valores como compañerismo, amistad, esfuerzo, juego limpio y buen trato al balón.

 

        2º.- Dar importancia a la lucha, la valentía, incluso la dureza si es necesario, pero nunca la violencia. Los insultos, la marrullería con intención de hacer daño.

 

        3º.- Valorar una victoria merecida por el buen fútbol que hayan hecho los niños y despreciar una victoria conseguida a base de palos (aprovechándose en muchas ocasiones de la negligencia del árbitro).

 

        4º.- Controlar sus emociones durante los partidos, para evitar ser el incitador de la violencia. Hay que medir los gritos que damos (fuera insultos y menosprecios).

 

        5º.- Fomentar la amistad con otros equipos.

 

        Intentemos entre todos limpiar en lo posible este mundo que tanto nos gusta.

 

        No dejemos que triunfen los energúmenos, que lo hacen tan desagradable.

 

        Mucha gente muy válida (niños, padres, entrenadores) abandonan este deporte hartos de todo esto.

 

        No se si lo que pido es una utopía, pero estoy seguro de que vale la pena intentarlo.